La página científica de Ricardo Quit

¡Me fue como en feria!

¿Cuántas veces hemos dicho esta frase? ¿Cuántas veces al terminar una feria de ciencia? En esta ocasión hablaré sobre los distintos tipos de ferias de ciencia que conozco; aclaro que es probable que existan más, incluso que alguna de estas ya haya desaparecido.

Las ferias de ciencia más comunes son las de concurso o certamen como por ejemplo las ya mencionadas: INTEL-ISEF; DGETI, Ciencia Joven A. C.; UPAEP o el del Instituto Mexicano de la Juventud; caracterizadas por ofrecer jugosos premios económicos o en especie, al menos morales o en certificación; todos ellos emiten una convocatoria que hay que cumplir enviando un resumen con distintas características y tu participación es confirmada para que puedas presentar tu proyecto y al final con suerte recibir tu constancia y premio.

También hay ferias de ciencia por tradición, las que no pretenden darte un premio y en el peor de los casos ni siquiera un reconocimiento, sin embargo se vienen desarrollando por la misma institución o instituciones para conmemorar una lucha incansable contra la ignorancia y a favor de la cultura científica como es el caso de la “Feria de las matemáticas” que el IUPAC de Atlixco realiza año con año casi al final del ciclo escolar o distintas escuelas lo hacen con motivo de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (SNCYT) o incluso Milset con las Expociencias Internacionales (mundiales o regionales). En estas ferias suele no haber convocatoria y trabajan por invitación o indicación; ya que la mayoría de los stands o ‘puestos’ son cubiertos por alumnos de la misma escuela con prácticas o experimentos asignados por un profesor, o proyectos que ya han ganado alguna feria. Es raro encontrar jóvenes que presentan sus propios proyectos en desarrollo por obvias razones. Los participantes deben darse por compensados si son los más populares o mas vistosos.

La sesión cartel de algunos eventos científicos también puede ser considerada como feria de ciencia en donde los expositores muestran sus avances o actividades relacionadas a la enseñanza de la ciencia. Aquí podemos incluir a algunas instituciones de investigación superior que para la evaluación de tesis ya sean de licenciatura, especialidades o postgrado requieren a los estudiantes expongan por medio de un cartel; desgraciadamente con la excusa de la confidencialidad de las investigaciones dichas sesiones suelen ser a puertas cerradas.

Los tianguis de la ciencia casi inventados en México por los michoacanos y parecidos a las ferias de ciencia por tradición son expuestos en su mayoría por estudiantes bien entrenados en lo que exponen y su función principal es educar o contribuir a la divulgación científica; la Academia Mexicana de Profesores de Ciencias Naturales también realiza uno junto con su convención nacional.

Tanto la sesión cartel como el tianguis de ciencia pueden considerarse de alharaca o bulla ya que en su mayoría son organizados para llamar la atención a otro evento más grande como un congreso, aniversario o inauguración de algún lugar.

Hace algunos meses comentábamos sobre organizar la Feria Internacional de Ciencias e Ingenierías de Cortazar; la cual se caracterizaría entre otras por: (además de no ser de ninguna ciudad capital de México), evaluar la capacidad de aprendizaje de los expositores ya que cada día expondrían un proyecto distinto de entre los mismos participantes; además habría premios para los más populares o mejor presentados además de los premios ya conocidos al mejor desarrollo científico (el cual se daría sin importar que todas las hipótesis hubieran sido rechazadas y aparentemente sin resultados).

Por último: si cada institución educativa desde la básica hasta los centros de investigación hiciera el menos una feria de ciencia al año, seguro por municipio de México habría una feria de ciencia mensual. ¡Wow! ¡eso sí sería cultura científica! Y nadie le envidiaría nada a Ensenada.

2002/09/24
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