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Discrecionalidad en la evaluación

La evaluación; en el amplio sentido de la palabra siempre ha sido un problema subjetivo, al hablar de evaluación científica podemos considerar que por su misma esencia debería de existir un método científico de evaluación; para este caso dejaremos de lado los procesos de titulación en donde en su mayoría la evaluación es abierta y por un grupo académico facultado para tal efecto; y tocaremos el caso en la evaluación en ferias de ciencias.

En México existen por lo menos 5 ferias de nacionales de ciencia juvenil: El Certamen Nacional de Ciencia y Tecnología del IMJ; El Gran Encuentro Nacional de Ciencia Joven; La Expociencia UPAEP y los certámenes y muestras de prototipos de la DGETI y CECyTE’s.

Considerando que Evaluar es determinar el valor de alguien o algo, sus conocimientos, actitudes, aptitudes, rendimiento, cualidades y métodos; para poder prever su importancia. Es un hecho claro que la evaluación es un acto discriminatorio seccionando a los competidores en minorías diferenciadas.

La mayoría de ferias de ciencia requieren para ser considerados en una evaluación previa: de una memoria o documento introductorio en el que describan de manera general sus hipótesis, planteamiento, procedimientos, resultados y funtes de la investigación o proyecto científico. Algunos otros basta con haber sido ganador de una etapa regional ya sea por puntuación o por “foul” -es decir por no quedar otro que participe-.

Una vez aceptado a participar es consignado a presentar su proyecto, prototipo o resultados en una exposición, en la que 1 o distintos jueces asignarán una calificación. El proceso de discriminación en la mayoría de los que convocan no son de consulta pública; los formatos de evaluación tampoco; e incluso no siempre se publican las puntuaciones de cada uno de los participantes o el proceso de selección del jurado.

Por lo regular el jurado: en los sistemas educativos, esta compuesto por docentes reconocidos, lo que podría permitir que la balanza se incline a planteles alumnos de su preferencia; también son recurrentes representantes de empresas interesadas en algunos proyectos que su desempeño diario se concentra en labores administrativas y no tanto científicas y debemos de contar con su buen juicio; por lo regular son menos los jueces que se dedican a la investigación científica; incluso en estos deberíamos de considerar que los paradigmas que tienen sobre algunos procesos les impidan ser imparciales.

Supongamos ahora que los puntos a evaluar son los que se presentaron en el documento inicial; hipótesis, planteamiento, procedimientos, resultados y fuentes; es aquí donde se evalúa a discreción, y no necesariamente prudente.

Puesto que “es imposible evaluar una hipótesis”, ya que su naturaleza es dicotómica y será determinada con el desarrollo del proyecto, sin embargo podemos dar una mejor calificación a un proyecto por su hipótesis según el origen de estas, ya sea por que fue para solucionar un problema real, por que fue resultado de otra investigación, o por que haya sido asignado por alguien más.

El planteamiento y procedimientos presentan un problema similar puesto que no existe un método universal para el desarrollo de un proyecto científico y varían según la rama, el área y especialidad de investigación.

En la demostración de resultados es donde suele recaer el peso mayor de la calificación otorgada y suele darse una puntuación mayor a quienes comprobaron efectivamente sus hipótesis que a los que las negaron, sin considerar el procedimiento para lograrlo. Es importante recalcar que una excelente investigación puede resultar negando todas las hipótesis, sobretodo en investigaciones iniciales que no cuentan con bibliografía y fuentes.

Las fuentes; con frecuencia el jurado no presenta especial atención en esta área, la documentación previa de un proyecto podría definir el futuro de esta ya sea por que provenga de publicaciones sensacionalistas o de libros especializados y entrevistas con investigadores, en este último caso es probable que la investigación ya haya sido concluida y no merezca mucho mérito al concursante.

En este caso lo mas subjetivo es la presentación del proyecto según el stand diseñado y la exposición del joven investigador; los nervios de un joven que por lo regular es retraído podrían dar la impresión de estar mintiendo o dudar de sus respuestas; el carácter o aspecto del juez también podrían alterar al expositor, incluso si éste cuestionara o contradijera al juez aumentaría la probabilidad de disminuir su calificación a pesar de estar en lo correcto. Se plante entonces un serio problema en la comunicación durante la exposición.

Por último es probable que al comité organizador no le convenga el orden en que han clasificado los proyectos aún cuando se les haya permitido participar, lo que haría que una vez evaluado, sin consulta del jurado sus calificaciones sean alteradas a beneficio de alguno de los organizadores ya sea por relación o por beneficio económico.

Al participar en una feria de ciencia, además de seguir las reglas de participación es importante conocer el procedimiento de evaluación.


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    2002/01/24
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