Hacia un día del Divulgador

Durante los últimos 10 días, y quién sabe si podría llamarle cosa atípica considerando que son tiempos de #covid19, he recibido tanto invitaciones a eventos virtuales como correos electrónicos y llamadas relacionadas a la conmemoración del día del divulgador de la ciencia, espero haber aceptado todas las invitaciones o al menos haberlas marcado como me interesan, sirvan estas líneas para extender mi respuesta escrita y telefónica a este tema que me concierne, no solo por considerarme un divulgador de la ciencia (gestor cultural) también por ser un ferviente coleccionista de efemérides científicas.

Jugando a carl sagan La propuesta del #diaDel Divulgador o Día Internacional de la Cultura Científica, lanzada y secundada por distintos grupos de entendidos de la divulgación científica a principios de este año, intenta establecer una fecha que reconozca la labor del divulgador de la cultura científica, sugiriendo el 28 de septiembre en aniversario del lanzamiento original del primer capítulo de la Serie Cosmos: un viaje personal protagonizada por Carl Sagan. Comparto entonces un desmenuzado de mi impresión:

“Cultura contra natura” pareciera ser el lema de algunos divulgadores de la ciencias y administradores de actividades relacionadas, en dónde diferencian los fenómenos naturales de los fenómenos sociales, es decir el amanecer se entiende como un elemento para el estudio científico regido por leyes físicas universales, mientras que las composiciones estéticas en una pieza musical se consideran culturales, dejando al estudio relacionado a veces: en una indefinición, en un vínculo entre ambas o en solo uno de los bandos. Este estandarte no atiende el concepto de arte-técnica o la universalidad de la Cultura entre las que se incluye el acervo científico. Ya he comentado que: en términos generales, la comunicación publica (divulgación) de la ciencia es una forma acotada de la gestión cultural y una contracultura en el sentido de que en su carácter formativo contribuye a conservar una cultura, amplía o transforma la que considera menor.

En México aún cuando distintos gremios han proclamado, desde hace décadas, el día del científico e inventor mexicano el 17 de febrero , fecha de nacimiento de Guillermo González Camarena y también el día del Ingeniero mexicano o el ingeniero de la televisión el 18 de abril, aniversario luctuoso del mismo personaje, conmemoración que no termina de cuajar, y deberá de hacerlo pronto antes de que termine de extinguirse la televisión como se concibió; el gobierno mexicano creó El Colegio Nacional el 8 de abril de 1943, una institución pública gratuita, dedicada a la divulgación de la cultura (científica, artística y humanística), de libre acceso sin discriminación, su lema es "Libertad por el saber" y sus miembros destacados expertos de nacionalidad mexicana están obligados a compartir sus conocimientos a todo publico.

El aludido Carl Edward Sagan (1934-1996) que sin duda ha inspirado a varias generaciones en la actividad de la divulgación/popularización de la ciencia, promovía el pensamiento científico por encima del conocimiento científico, su programa Cosmos es la reiteración de la idea de la ciencia como una forma de pensar, una herramienta para el desarrollo de la cultura y la civilización, la pieza clave con la que no solo habría sobrevivido la biblioteca de Alejandría sino que también se habría abolido la esclavitud en ese lugar y eliminado el prejuicio de las mujeres en la ciencia desde hace más de 2 mil años. Cosmos: un viaje personal no solo explica el origen del universo también la importancia de una perspectiva humanista de las posturas sociales ante el desarrollo de la tecnología, el cuidado de los ecosistemas y la autodestrucción de las civilizaciones en el universo. La ciencia como parte de un todo llamado cultura que entiende a, no se discrimina de, natura; Es decir: "Cosmos: un viaje personal" no solo promueve la ciencia sino un humanismo secular.

En Hombros de Gigantes: La propuesta del 28 de septiembre, pareciera ignorar no solo el mensaje general de la serie que alude sino los detalles de la producción de Cosmos, que a pesar del impacto que tuvo gracias a la publicidad, no fue original ni novedosa; utilizó efectos prácticos y digitales del cine populares en su época y en cuanto al formato y tema (incluido el libro basado en el programa y no al revés) fueron ampliamente abordados en producciones de la BBC (British Broadcasting Corporation) con los divulgadores e investigadores: Jacob Bronowski, el Barón Kenneth McKenzie y Sir David Attenborough; aunque la Producción que se atribuye a PBS (Public Broadcasting Service) suele ignorarse que la BBC era coproductora y que la principal diferencia en las fechas de lanzamiento, insisto: fue el presupuesto para publicidad.

Si bien es un logro de la comunicación pública de la ciencia: la difusión de los eventos científicos en medios masivos de comunicación, entre los que destacan los relacionados con la carrera espacial como la exploración planetaria, el sistema de transbordadores espaciales, los alunizajes y la puesta en órbita de artefactos y tripulación, todos ellos éxitos no solo del siglo pasado sino de la televisión, son fenómenos pop que suelen ignorar la divulgación de la ciencia en radio, en medios impresos y sus versiones presenciales junto con sus protagonistas como Walter Cronkite o Bill Nye (por poner de ejemplo a otros gringos). Pareciera una propuesta anacrónica que en los inicios de la tercera década del siglo XXI hace referencia a un medio masivo de comunicación en extinción por sus formas de trasmisión-recepción y producción, la referencia pronto se atenuará en percepción e intención de la conmemoración. Me pareciera como si en 1980, un grupo de profesionales promoviera el día de la máquina de vapor.

No me vayan a malinterpretar, por supuesto que es un gusto personal encontrar una fecha en la que se conmemore o se reconozca la labor que uno ejerce, la fortaleza de esa fecha dependerá cómo se identifiquen los referidos, lo que nos lleva a lo que podría parecer el dilema eterno de los congresos y foros de divulgación que a la fecha no terminan de coincidir los elementos que describen la labor a un nivel profesional aunque los retos sean evidentes. Gremios y carreras universitarias centenarias como las ingenierías, la física y química anualmente discuten unificar la efeméride que se festeja en fechas distintas aún en países del mismo idioma y habla pero en distinto hemisferio; o que curiosamente coinciden con el día de las bromas o de los payasos. Dicho sea de paso el 9 de noviembre se festeja el Dia de Carl Sagan o #CarlSaganDay.

En conclusión: más allá de que algunos sean considerados divulgadores por sus funciones o habilidades, por la labor administrativa, presencial o virtual que desempeñe; que existan cursos universitarios o gremiales de profesionalización y semilleros o que la labor cuente con el reconocimiento colectivo más allá del imaginario social; establecer una efeméride que nos reconozca requiere resolver la ardua tarea de encontrar la fecha que la represente o la gestión administrativa y contactos personales que la observen en sus calendarios oficiales. En una era donde la cultura popular y la publicidad festejan el día del café y el día del baño, la trascendencia e impacto podría depender del presupuesto o fuerza que la publicite o de la contundencia con que se identifique, sería extraño ver una efeméride hecha con la fuerza de la costumbre promulgada por personas de carácter científico. Mientras tanto festejemos este 28 de septiembre, ya sea la primera emisión de Cosmos: un viaje personal, los aniversarios luctuosos de Louis Pasteur y Edwin Hubble, o el nacimiento Thomas Crapper.

En resumen les comparto este meme del 2012 del Cómo nos vemos los divulgadores.
Cómo nos vemos los divulgadores

Estaba en mi primera infancia, en la mitad de la noche mi mamá me despertó para ver la televisión, el himno nacional llevó a un campo negro del que desprendían estrellas desde el centro como en una nave espacial viajando a gran velocidad o tratando de esquivar esas estrellas tipo meteorito, la música era de Vangelis pero el programa por empezar no era Cosmos de Carl Sagan, era apenas la cortinilla de los especiales de RTC que el gobierno de México transmitía en la televisión abierta, quién diría que Cosmos copió la idea de cortinilla.
  • 2020/09/25
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